Acta Constitutiva

«No luchamos solo por nosotros mismos, sino por la creencia que compartimos de que todo hombre, de cualquier raza y religión, deben respetarse unos a otros y de que las mentes deben ser libres».

Storm Jameson
Primera mujer presidenta de PEN inglés

PEN afirma lo siguiente:

  • La literatura no conoce fronteras y debe mantenerse como una divisa común entre los pueblos, a pesar de las convulsiones internationales o políticas.
  • En todas las circunstancias, y sobre todo en tiempos de guerra, las obras artísticas, que constituyen el patrimonio de la humanidad en general, deben dejarse intactas y no ser afectadas por las pasiones nacionalistas o políticas.
  • Los miembros de PEN siempre deben usar las influencias que tengan a su disposición en beneficio de la comprensión y del respeto mutuo entre naciones y pueblos; se comprometen a hacer el mayor esfuerzo posible para disipar todos los odios y a defender el ideal de una sola humanidad viviendo en paz e igualdad en un solo mundo.
  • PEN aboga por el principio de la libre transmisión de pensamiento dentro de cada país y entre todos los países; y sus miembros se comprometen a oponerse a cualquier forma de supresión de la libertad de expresión en el país y en la comunidad donde viven, así como en otros lugares del mundo, cuando sea posible. PEN proclama su apoyo a favor de una prensa libre y se opone a la censura arbitraria en tiempos de paz; cree que el progreso indispensable del mundo, hacia un régimen mundial político y económico más organizado, hace imperativa la crítica libre de los gobiernos, administraciones e instituciones; y puesto que la libertad supone la moderación voluntaria, los miembros se comprometen a oponerse a los males inherentes de una prensa libre, tales como las publicaciones mendaces, la falsedad intencional y la distorsión de los hechos con fines políticos o personales.

Cuál es el origen de nuestra Acta Constitutiva? El Acta de PEN Internacional ha guiado, unificado e inspirado a sus miembros durante más de 60 años. Sus orígenes estaban ya implícitos en la fundación de la organización en 1921. Sin embargo, al igual que la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Acta de PEN se forjó en medio de la dura realidad de la Segunda Guerra Mundial. Esta se aprobó en el Congreso PEN de 1948 en Copenhague.

La inspiración de Galsworthy

El primer presidente de PEN, el novelista y dramaturgo británico John Galsworthy, escribió los tres primeros artículos del Acta después del Congreso de Berlín en 1926. Se habían creado tensiones entre los escritores allí reunidos, y el debate sobre la naturaleza política o

no de PEN se había extendido. De vuelta en Londres, Galsworthy se instaló en el salón de la fundadora de PEN, Catharine Amy Dawson Scott, para trabajar en una declaración formal que “sirviera como piedra angular para las acciones de PEN”. La resolución de Galsworthy se aprobó rápidamente en el Congreso de 1927 en Bruselas, y sus artículos siguen siendo parte de la Carta de PEN.

El comienzo de la guerra

El surgimiento del nazismo en Alemania puso a PEN a prueba, especialmente en el Congreso de 1933 en Dubrovnik. Unos meses antes, en hogueras en toda Alemania, el Partido Nazi había quemado miles de libros que consideraba «impuros» – es decir, inconsistentes u hostiles a su ideología. En el Congreso de Dubrovnik, dirigido por el presidente de PEN H. G. Wells, la Asamblea de Delegados reafirmó la resolución de Galsworthy como respuesta a estos eventos. Al día siguiente, la delegación alemana intentó impedir que hablara Ernst Toller, un dramaturgo judeo-alemán exiliado. Si bien algunos miembros apoyaron esta acción, una abrumadora mayoría rechazó la postura alemana y reafirmó los principios sobre los que acababan de votar. La delegación alemana se retiró del Congreso – y, básicamente, de PEN, hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

En el primer Congreso después de la guerra, en Estocolmo en 1946, el PEN Americano – respaldado por el PEN inglés – presentó dos resoluciones. Una instaba a los miembros de PEN a “defender los ideales de una humanidad viviendo en paz en un mundo»; la otra abordaba el tema de la censura. El debate sobre la redacción y el alcance de la resolución continuó en el Congreso de 1947 en Zurich, pero finalmente los delegados llegaron a un acuerdo. La resolución se convirtió en la base del cuarto artículo del Acta de PEN.

De 1948 a la actualidad

Finalmente, en el Congreso de 1948, la Asamblea de Delegados aprobó el Acta de PEN en su totalidad. Sus principios continúan guiando y unificando nuestros Centros PEN, ahora en más de 100 países de todo el mundo.

Joanne Leedom-Ackerman Ex Secretaria Internacional y Vicepresidenta de PEN